martes, 11 de abril de 2017

El sarampión aumenta en Europa

 La OMS alerta del aumento de casos de sarampión en Europa

El sarampión es una enfermedad infecciosa para la que existe una vacuna efectiva, segura y gratuita. Si la cobertura vacunal es superior al 95% podríamos erradicarla del planeta, como se hizo en su día con la viruela.  En el año 2002 el continente americano fue declarado libre de sarampión. Y la Unión Europea se marcó el objetivo de erradicarla en 2015. Pero de momento no lo hemos conseguido.

El sarampión puede llegar a ser erradicada del planeta

Todo lo contrario, las autoridades sanitarias han alertado que desde febrero de 2016 han aumentado los casos de sarampión en Europa.  La situación en este momento es que de los 53 países de toda la región europea han conseguido erradicar la enfermedad 15 países, y en 6 todavía sigue habiendo transmisión endémica de sarampión en los últimos meses (Bélgica, Francia, Alemania, Italia, Polonia y Rumania)

[Una enfermedad es endémica cuando se mantiene en una población de una región geográfica determinada a lo largo del tiempo en un nivel estable. Una enfermedad se considera eliminada de una región cuando no hay transmisión endémica durante más de tres años. Eso no excluye que puede haber casos importados de otro país]

Desde enero de este año ya ha habido más de 500 casos de sarampión en Europa. Lo que más preocupa es la situación en Rumania e Italia. En Rumania desde febrero de 2016 llevan ya más de 3.000 casos acumulados y 17 muertes. La mayoría de los casos se han dado en niños pequeños, el 96% sin vacunar. En Italia ha habido 238 casos en lo que llevamos de año, más del triple que el año pasado en las mismas fechas. Y en los últimos doce meses ha habido algunos otros casos en países europeos en personas que muy probablemente se infectaron en Rumania.


La ECDC alerta de que la probabilidad de exportar el sarampión desde Rumanía a otros países es alta

El sarampión es una de las enfermedades infecciosas más contagiosas. Se transmite muy fácilmente por vía aérea, a través de los aerosoles y microgotículas que emitimos al respirar. Antes de la vacunación más del 90% de la población menor de 20 años había tenido el sarampión. Es una enfermedad con uno de los mayores valores de R0, el número reproductivo básico, que es el número de nuevos casos que producirá una persona infectada durante su período de contagio en una población con personas susceptibles.

En una guardería, si hay un caso de sarampión el 85% de las personas expuestas pueden llegar a infectarse y el 95% de ellas desarrollar la enfermedad (si no están vacunadas)


No existen un tratamiento específico y la única medida de prevenirlo es la vacuna, eficaz, segura y gratuita. Es una vacuna con cepas atenuadas del virus y se administra en combinación con la de las paperas y la rubéola: la triple vírica sarampión/paperas/rubéola (SPR). La vacuna combinada se administra en dos dosis en el calendario común de vacunación infantil. La primera dosis a los 12 meses de edad y la segunda entre los 3-4 años. Esta dosis se puede aplicar antes si se respeta el periodo mínimo de un mes entre dosis. Los ensayos clínicos muestran una eficacia del 93% con una dosis, alcanzando casi el 100% cuando se administra la segunda dosis. Confiere protección durante toda la vida. Se estima que entre 2000 y 2015, la vacuna evitó 20,3 millones de muertes en todo el mundo, lo que la convierte en una de las mejores inversiones en salud pública.

Las dos dosis de la vacuna previenen en un 99% la enfermedad

Para poder controlar y erradicar la enfermedad es fundamental que la cobertura vacunal sea al menos del 95%, es decir que el 95% de la población haya sido vacunada con las dos dosis. Los datos de la OMS muestran que la cobertura vacunal en algunos países europeos es menor del 95%. Si no se consiguen esos valores, será muy difícil erradicar la enfermedad y conviene recordar que el sarampión puede complicarse con neumonía, encefalitis, infecciones bacterianas secundarias y puede llegar a ser mortal, sobre todo en niños inmunodeprimidos y desnutridos. A nivel mundial, el sarampión en una de las principales causas de muerte en niños pequeños, a pesar de que haya una vacuna. Según la OMS, en 2015 hubo 134.200 muertes por sarampión en todo el mundo, más de 350 muertos cada día, 15 cada hora.

De que tú te vacunes depende la salud de otros

Uno de los mayores problemas es que la vacuna no se administra a menores de un año. La única forma de proteger a esos niños es que la población que le rodea esté vacunada. Estar rodados de gente vacunada rompe la cadena de transmisión del virus y es una forma de proteger a las personas más débiles que no podemos vacunar: bebés, enfermos y ancianos. Es lo que se denomina el efecto “rebaño” o inmunidad de grupo, que se consigue con una cobertura vacunal del 95%. Como la cobertura vacunal en muchos países europeas es menor la probabilidad de que el sarampión se extiende por Europa es alta.

¿Tiene que cundir la alarma? No, no va a haber una pandemia europea de sarampión, no van a morir miles de personas por este virus. Pero pueden morir niños pequeños de una enfermedad que podemos erradicar fácilmente.

La vacuna es la única forma que tenemos de prevenir la enfermedad

¿Qué hay que hacer? Ir al pediatra y vacunar a tus hijos del sarampión. Y las autoridades sanitarias deben estar vigilantes para que la cobertura vacunal en nuestro país siga siendo al menos del 95%, se deben identificar a aquellas personas que o no estén vacunadas o solo hayan recibido la primera dosis. Hay que conseguir que la cobertura vacunal contra el sarampión en Europa sea al menos del 95%.

Y recuerda, de casa se sale con las vacunas bien puestas


Más información sobre el sarampión:


Está causada por un paramixovirus (género Morbillivirus, clase V de la clasificación de Baltimore con genoma ARN monocatenario de sentido negativo). Junto con la rubéola, roseóla, eritema infeccioso y la varicela, es uno de los cinco exantemas clásicos de la infancia: las típicas enfermedades de los niños que cursan con erupciones o granitos en la piel y fiebre. El hombre es el único huésped, es un virus muy poco variable y la inmunidad que causa es para toda la vida, solo se pasa una vez. El virus se encuentra en todo el mundo.

El virus del sarampión es un Paramixovirus.


También te puede interesar:




- Información de la OMS (1)

- Información de la OMS (2)

jueves, 30 de marzo de 2017

¿Existen bacterias fósiles?

Cuando los animales, las plantas y otros organismos mueren, generalmente se desintegran por completo. Pero a veces, cuando las condiciones son las adecuadas, quedan preservadas como fósiles. Para ser llamado “fósil”, el resto debe tener una antigüedad mayor a 10.000 años.

Los fósiles típicamente preservan la porción del organismo que estaba mineralizada, por ejemplo, los dientes y huesos de los vertebrados o los exoesqueletos de los invertebrados. También pueden preservar marcas dejadas por el organismo mientras vivía, como huellas. Las bacterias no tienen dientes, ni huesos, ni exoesqueletos, pero ¿puede haber fósiles de bacterias?

Los estromatolitos son los fósiles más antiguos que se conocen

Hoy en día podemos encontrar estromatolitos en algunas costas litorales. Su aspecto son como estructuras rocosas de distintas formas y tamaños que aparecen en aguas salinas poco profundas. No son muy comunes. Se han encontrado en la costa oeste de Australia, en algunas lagunas o lagos salados en las Bahamas, México, Chile, Brasil y en el Mar Rojo. A simple vista son estructuras minerales, rocosas, finamente estratificadas, como en capas.

Estromatolitos modernos en la bahía de Shark en Hamelin, Australia.

Los estromatolitos actuales

Pero si nos fijamos bien y los examinamos al microscopio podemos distinguir muchas capas superpuestas en finas láminas apiladas unas sobre otras en las que sólo la capa más superficial contiene organismos vivos. En realidad estas rocas son el resultado de la unión de comunidades microbianas, que viven en mares cálidos y en aguas poco profundas. Las rocas se forman muy lentamente, capa sobre capa, al morir las células de una capa, depositan carbonato cálcico y otros sedimentos sobre la capa anterior y se formar sobre ellas una nueva capa viva.

Los estromatolitos son, por tanto, estructuras minerales laminadas de origen biológico, finamente estratificadas originados por la producción, captura y fijación de partículas carbonatadas por parte de comunidades de microbios, principalmente cianobacterias.

Anabaena, un tipo de cianobacteria fotosintética.
Las cianobacterias son bacterias fotosintéticas que liberan oxígeno, fijan el CO2 atmosférico y forman carbonatos que, al precipitar, dan lugar a la formación de los estromatolitos. Además de las cianobacterias, en los estromatolitos actuales se pueden encontrar otras bacterias, como bacterias verdes no sulfurosas, algas verdes y diatomeas, hongos y otros seres vivos que pueden llegar a calcificar dentro de la estructura. Son por tanto comunidades laminares de microorganismos que forman tapetes microbianos.

Los estromatloitos son estructuras rocosas laminares de origen biótico.

Estromatolitos fósiles

Pero además, los estromatolitos pueden fosilizar. De hecho hay estromatolitos fósiles de todas las épocas geológicas y fueron muy abundantes hace entre 3.400 y 2.400 millones de años, hasta hace unos 700 millones de años, fecha en la que en su mayoría desparecieron bruscamente. Los estromatolitos más antiguos se han encontrado en Warrawoona (Australia) y tienen unos 3.500 millones de años. Aunque el año pasado se describieron otros en Groenlandia de hace 3.700 millones de años de antigüedad (ver noticia en agencia SINC). Son, probablemente, la evidencia de vida más antigua que se conoce en la Tierra.

Las bacterias en sí mismas no fosilizan, pero si las estructuras de carbonato cálcico que producen, los estromatolitos

Otro hallazgo interesante es el de hace unos años en la cueva de El Soplao (Cantabria) de unos estromatolitos fósiles muy curiosos. Acabamos de decir que los estromatolitos están formados por la actividad de las cianobacterias fotosintéticas, entonces, ¿cómo es posible que se formen estromatolitos en una cueva en oscuridad total? Los estromatolitos de El Soplao son de color negro, están formados principalmente por óxidos de manganeso, y no por carbonato cálcico como es lo habitual. Estos estromatolitos se formaron hace más de 1 millón de años en un antiguo río subterráneo. El manganeso disuelto en el agua del río fue aprovechado por un tipo especial de microbios especializados en oxidar el manganeso. Estas bacterias son quimiolitotrófas capaces de sintetizar su materia orgánica oxidando el manganeso. Este descubrimiento de El Soplao sugiere que los estromatolitos más antiguos se formaron muy probablemente por la actividad de este tipo de bacterias y no por las cianobacterias.

Hubo estromatolitos durante un millón de años antes de la aparición de las cianobacterias

Cortes de distintos estromatolitos fósiles. Fuente: referencia 2.
Como hemos dicho, los estromatolitos fósiles más antiguos son de hace unos 3.500-3.700 millones de años y las primeras cianobacterias son muy posteriores de hace unos 2.700 millones de años. Las cianobacterias llevan a cabo una fotosíntesis similar a la de las plantas, con producción de oxígeno. De hecho sabemos que el oxígeno que respiramos se originó por el metabolismo de las cianobacterias. Por tanto, el ambiente sobre la Tierra hace 3.500 millones de años era un ambiente reductor, anaerobio, sin oxígeno. Los primeros estromatolitos fósiles se debieron formar por la actividad no de las cianobacterias si no de otro tipo de microorganismo anaerobio con un metabolismo reductor de metales como el hierro o el manganeso o que realizaban una fotosíntesis más sencilla sin producción de oxígeno, como las bacterias filamentosas fotosintéticas no productoras de oxígeno, del tipo de las bacterias verdes o rojas del azufre (1).

Conclusión: las bacterias en sí mismas no fosilizan, pero si lo hacen las estructuras  que se generan por la acción de su metabolismo, los estromatolitos

Aquí te dejo el video de #microBIOscope sobre "¿Existen bacterias fósiles?"


También te puede interesar el descubrimiento de nuevos microfósiles de hace más de 3.770 millones de años, quizás hasta hace 4.280 millones de años. Lo explica AQUÍ muy bien @emulenews.


Fósiles del Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de Navarra.

¿Cómo se forma un fósil?

Existen diferentes procesos físicos y químicos por los cuales se crean los fósiles. El proceso más común es el de mineralización o petrificación. Cuando el animal muere, sus restos orgánicos desaparecen y permanecen los más sólidos, como dientes, huesos y conchas. Después de desintegrarse los tejidos blandos, los minerales de aguas subterráneas se filtran en las partes duras del organismo, cristalizan y causan que los restos se endurezcan y se petrifiquen o se convierten en piedra.

Otro proceso de  fosilización es la carbonización. El calor y la presión al ser enterrados por el sedimento pueden causar que los tejidos de los organismos liberen las sustancias volátiles (oxígeno, hidrógeno y nitrógeno, principalmente), dejando una película o residuo de carbono. Esta forma de fosilización ocurre más frecuentemente en estructuras formadas de lignina, quitina, celulosa o queratina.

Los fósiles también se pueden formar a partir de moldes y vaciados. Si un organismo se disuelve completamente en una roca sedimentaria, puede dejar una impresión de su forma externa en la roca, como un molde externo del organismo.  El organismo es cubierto por materiales que se convierten en roca, conservando las hendiduras y texturas del animal que murió. También se puede formar un molde interno cuando los sedimentos de minerales llenan la cavidad interna de un organismo, como una concha, y los restos se disuelven. El cadáver se descompone y los materiales se petrifican tomando la forma de la concha, formando un molde interno.

La congelación, el secado y el recubrimiento alquitrán o resina, pueden crear fósiles que preservan los tejidos corporales. Estos fósiles representan a los organismos tal como eran cuando estos vivían, pero es necesario que el animal quede atrapado en un material impermeable y resistente a la descomposición, como el ámbar o el hielo.

(1) A Proposal for Formation of Archaean Stromatolites before the Advent of Oxygenic Photosynthesis. John F. Allen. 2016. Front Microbiol. 7: 1784. doi:  10.3389/fmicb.2016.01784

(2) Fossil evidence of Archaean life. J. W. Schopf. 2006. Phil. Trans. R. Soc. B, 361 (1470): 869-885. doi: 10.1098/rstb.2006.1834


miércoles, 15 de marzo de 2017

Fagoterapia, ¿emplear virus como alternativa a los antibióticos?

Virus contra bacterias

Se cumplen ahora 100 años del primer artículo sobre bacteriófagos

Los virus pueden infectar todo tipo de células: animales, vegetales, hongos, algas y también bacterias. Los bacteriófagos o fagos son los virus que infectan bacterias. En 1915 un microbiólogo inglés, Frederick W. Twort, describió que las bacterias podían sufrir una “enfermedad” que las licuaba y sugirió que podía estar causada por algún tipo de virus que infectara las bacterias. Dos años después, el francés Felix D´Herelle, quizás de forma independiente, descubrió el mismo fenómeno y denominó a estos virus bacteriófagos, virus que “comen” bacterias.

Bacteriófagos infectando una bacteria (fotografía por microscopía electrónica)

Fue, por tanto, el francés quien los lanzó a la fama al publicar el primer trabajo sobre bacteriófagos en 1917 hace ahora 100 años. Su primera descripción fue de un filtrado obtenido a partir de las heces de un individuo con disentiría que contenía unos "microbios invisibles" que eran "antagonistas" para las bacterias. Aquellos "microbios invisibles" recordaban a los "fluidos vivos contagiosos" descritos unos años antes por Dimitri Ivanosky, que se agrupaban bajo el nombre de virus (o venenos) filtrables. Desde entonces, los virus que infectan bacterias han contribuido al avance de muchas áreas de la ciencia, sobre todo al desarrollo de la biología molecular y la genética.

D'Herelle ya sugirió su uso como agentes para controlar enfermedades infecciosas, y comenzó a emplearlos en humanos. Para comprobar que eran seguros, él mismo (y su familia y colaboradores) probaron una suspensión de fagos. En 1919 empleó con éxito una suspensión de fagos para tratar pacientes que sufrían de disentería bacilar y cólera. En 1929 publicó el empleo de fagos para tratar la infección por Salmonella gallinarum en aves y la septicemia bovina por Pasteurella multocida.

En la época de Twort y D´Herelle no existían todavía los antibióticos: la penicilina, el primer antibiótico, no se descubrió hasta 1928. El éxito de D´Herelle hizo que varias compañías en Estados Unidos, Francia y Alemania se interesaran por el tema y se dedicaran a producir preparaciones de bacteriófagos para su empleo como terapia contra las enfermedades infecciosas, la fagoterapia, que fue muy utilizada en clínica en los años 30.

Espectacular fotografía en la que se ven varios fagos adheridos a la pared celular de una bacteria, inyectado su DNA al interior de la misma. Se aprecia incluso el fragmento de DNA del virus que está siendo inyectado en el interior.

A pesar del entusiasmo de los resultados de estos primeros años, ya en 1934 comenzaron las primeras críticas, principalmente porque se desconocía la naturaleza exacta de los fagos, su biología. Además, no se había estandarizado la preparación de fagos y no se habían establecido unos criterios claros para poder comparar los resultados de distintas investigaciones. Pero, la "puñalada" final que acabó con la fagoterapia, al menos en los países anglosajones, fue el descubrimiento de los antibióticos.

Curiosamente, los antibióticos han sido al mismo tiempo la causa del ocaso de la fagoterapia y de su resurgimiento

La principal ventaja de los antibióticos frente a los fagos fue su potente actividad y amplio espectro, eran activos frente a gran cantidad de bacterias distintas. Además de la estabilidad durante el proceso de fabricación de los antibióticos, ya se habían comenzado a describir algunos casos de bacterias que eran resistentes a los fagos. Por eso, a finales de los años 40 la apuesta ganadora fueron los antibióticos y se abandonaron los estudios de emplear fagos para tratar enfermedades infecciosas. Después de la Segunda Guerra Mundial la fagoterapia se abandonó.

Sin embargo, en los países del ámbito soviético las cosas fueran muy distintas. La fagoterapia fue muy empleada concretamente en Georgia y en Polonia. Era también una forma de diferenciarse de la ciencia "capitalista" y dar preponderancia a la ciencia soviética. Uno de los centros más conocidos donde se preparaban los bacteriófagos para toda la Unión Soviética fue el Instituto Tbilisi de Bacteriófagos, Microbiología y Virología de la República de Georgia, fundado en 1923 por el profesor George Eliava y donde el propio D’Herelle trabajó durante varios años (por cierto, a Eliava se lo cargó  la KGB en 1937 en una de sus famosas “purgas”). Es curioso que incluso hoy en día el Instituto Pasteur, donde el propio D'Herelle  trabajó al principio con bacteriófagos, obtiene muchos de los fagos de laboratorios de Rusia o Georgia.

El virus se multiplica en el interior de la bacteria y al final del ciclo, la bacteria "explota" y libera las nuevas partículas virales al exterior, y comienzan un nuevo ciclo de infección (Referencia).

También en la Polonia “soviética” se realizaron muchas experiencias similares para el tratamiento de infecciones en humanos y animales por Acinetobacter, Burkholderia, Citrobacter, Enterobacter, Enterococcus, Proteus, Pseudomonas, Shigella, Staphylococcus, Streptococcus, … Muchos de estos estudios pasaron muy desapercibidos para la comunidad científica internacional durante muchos años, muy probablemente porque la mayoría de estos trabajos estaban escritos en ruso y prácticamente solo los rusos saben ruso.

En los años 70 se realizaron en Pakistán varios experimentos con fagos preparados en la URSS para el tratamiento del cólera, con la supervisión de la OMS. La conclusión fue que la fagoterapia no era tan efectiva como el tratamiento con el antibiótico tetraciclina. Sin embargo, comprobaron que el fago eliminaba la mayoría de los Vibrio, sin afectar a otros microorganismos intestinales y que no tenía ningún efecto tóxico para los pacientes. Por tanto, compensaba seguir estudiando la fagoterapia como posible instrumento terapéutico, al menos en determinados casos. También se hicieron algunos ensayos en animales de granja infectados con E. coli y demostraron que la fagoterapia podría ser empleada no sólo como tratamiento sino también como profilaxis.

Las ventajas del empleo de los fagos son su alta especificidad contra la bacteria concreta que produce la infección, los fagos no infectan a las células humanas, ni animales, ni plantas. Además, las bacterias tienen una menor tendencia a hacerse resistentes a los fagos, y la producción de fagos es mucho más fácil y económica que la de antibiótico.

¿Cómo interaccionan los fagos con nuestro sistema inmune?

Uno de los riesgos de la fagoterapia es la interacción entre el sistema inmune del huésped y los fagos invasores. La respuesta inmune frente a los fagos va a depender principalmente de la localización de la infección bacteriana y del modo de administración de los fagos.

No hay evidencia de que el consumo de grandes cantidades de fagos causen una complicación inmunológica

La aplicación tópica de fagos no tiene ningún efecto secundario, pero, independientemente de la ruta de administración, los fagos pueden acabar penetrando en el sistema circulatorio. Si no hay bacteria huésped específica para el fago, los fagos rápidamente desaparecen por ser fagocitados - fagos fagocitados, qué curioso, je, je ;-)

Los fagos inducen anticuerpos específicos que pueden llegar a neutralizarlos e inhibir su efectividad. La concentración de anticuerpos neutralizantes depende de la ruta de administración y de la dosis. Los anticuerpos neutralizantes son el factor más importante responsable de limitar la eficacia de la fagoterapia. Sin embargo, como la cinética de los fagos es mucho más rápida que la producción de anticuerpos neutralizantes por el huésped, no parecen ser un problema en el tratamiento inicial de enfermedades agudas. Pero si puede ser un problema en las sucesivas dosis de un tratamiento continuo. Para ello, se suele aumentar la concentración de fagos en los tratamiento posteriores o emplear un cóctel de varios fagos distintos al mismo tiempo, lo que también reduce la posibilidad de desarrollar resistencia a los fagos. 

Otro problema a tener en cuenta es que los fagos al lisar las bacterias pueden aumentar la concentración de endotoxina (el lipopolisacárido o LPS) o superantígenos bacterianos que pueden tener efectos tóxicos o inducir una respuesta inflamatoria. Además, los fagos pueden llevar consigo algunos genes de virulencia o de resistencia a los antibióticos que pueden transferirse a otras bacterias.

La fagoterapia hoy en día

Aunque en un principio los antibióticos parecieron la solución de las enfermedades infecciosas, la aparición también de resistencias a los antibióticos y su extensión por todo el planeta ha resultado ser uno de los grandes problemas de salud de este siglo. Es importante tener en cuenta que el hecho de que una bacteria se haga resistente a los antibióticos no implica que también sea resistente a los mecanismos de lisis de los fagos. Ambos mecanismos de resistencia son diferentes. Por tanto, los fagos pueden ser capaces de matar bacterias resistentes a los antibióticos. Por eso, el empleo de fagos para tratar enfermedades infecciosas resistentes a los antibióticos, la fagoterapia, se ha vuelto a poner de moda como una alternativa eficaz.

Las bacteriófagos son muy abundantes en la naturaleza y los encontramos junto con las bacterias en todos los ambientes, en el suelo, en el agua, incluso en el aire. Su acción es muy específica, atacan a un tipo de bacteria concreto sin afectar por ejemplo, a nuestras propias bacterias intestinales. Tienen algunas ventajas respecto a los antibióticos: son productos “ecológicos” sin muchos efectos tóxicos o secundarios para nosotros, los animales, las plantas o el ambiente; son fáciles de producir y de aplicar; se pueden emplear como mezclas o cócteles de varios bacteriófagos a la vez; y su concentración se autolimita, aumenta en el cuerpo conforme se multiplican en las bacterias y luego van disminuyendo conforma esas bacterias van siendo eliminadas.

Hoy en día, en el Instituto Eliava (el antiguo Instituto Tbilisi de Bacteriófagos, Microbiología y Virología de la República de Georgia) existe probablemente la mayor colección de bacteriófagos del mundo. Producen bacteriófagos para tratar todo tipo de infecciones: sepsis, peritonitis, mastitis, abscesos purulentos, neumonías y bronquitis, quemaduras, etc. Y en todo tipo de formatos: líquido, pastillas, pomadas, aerosoles y nebulizadores e incluso supositorios. Preparan cócteles de combinaciones de fagos para serotipos distintos de Escherichia, Enterococcus, Proteus, Pseudomonas, Shigella, Salmonella, Staphylococcus y Streptococcus.

En Polonia, el centro de fagoterapia del Ludwik Hirszfeld Institute of Immunology and Experimental Therapy (en Wroclaw o Breslavia) ofrece terapias experimentales para infecciones por Acinetobacter, Burkholderia, Citrobacter, Enterobacter, Enterococcus, Escherichia, Klebsiella, Morganella, Proteus, Pseudomonas, Shigella, Salmonella, Serratia, Staphylococcus y Stenotrophomonas. Según datos publicados por el propio centro, entre el 35-50% de los pacientes tratados han dado resultados positivos.

En los últimos años también se ha comenzado a usar la fagoterapia en otros países como Francia, Bélgica, Suiza, EE.UU. y Canadá. Aquí te dejo el enlace al The Félix d'Hérelle Reference Center for Bacterial Viruses de Canadá, también con una extensa colección de fagos.

Representación esquemática de las posibilidades de modificar genéticamente los fagos para hacerlos más efectivos (Referencia 1)

Además, se están estudiando nuevas estrategias para mejorar y superar las limitaciones de la fagoterapia: el diseño de nuevas combinaciones de varios fagos al mismo tiempo, la combinación sinérgica de fagoterapia y antibióticos, el empleo de productos del fago en vez del fago completo (como las endolisinas, ver más adelante), el uso nuevas tecnologías de dispensación de medicamentos como liposomas, o la manipulación genética de los propios fagos. Actualmente, los fagos se pueden modificar genéticamente para cambiar la especificidad de la bacteria huésped, reducir su inmunogenicidad, evitar que liberen toxinas bacterianas para minimizar su respuesta inflamatoria, extender su supervivencia después de su administración (fagos que duren más tiempo en el torrente circulatorio), mejorar su acción frente a biofilms bacterianos con enzimas que degraden esos biofilms,  mejorar la lisis de las bacterias, …

De todas formas, la extensión del uso de fagos para curar enfermedades infecciosas va a requerir una regulación específica de los nuevos productos  terapéuticos, y algo de “marketing”: quizá algunas personas no reciban con buenos ojos eso de inyectarse unos virus para acabar con la infección. Habrá que explicarlo bien, los virus no siempre son malos y algunos nos pueden salvar la vida.

Actualmente hay sólo unos pocos cientos de fagos descritos en las bases de datos, pero se calcula que ahí fuera, en la naturaleza, pueden haber 1031 viriones. Conocemos solo una gota en el océano y las posibilidades terapéuticas futuras de los fagos son impresionantes. Es muy probable que en el futuro el médico nos recete un preparado de virus para acabar con alguna infección.

Aquí tienes un vídeo de #microBIOscope, la ciencia de microBIO en vídeo, Virus contra bacterias, en la que te resumo todo lo dicho:



¿Cómo los fagos matan a las bacterias?

Muchos fagos emplean unas proteínas llamada amurinas, que son unas lisinas o hidrolasas del peptidoglicano o mureína, el principal componente de la pared celular de las bacterias.

Sistema holinas-endolisinas.

Además, en la mayoría de los fagos existe otros sistemas de lisis que utiliza dos tipos de proteínas para matar a su huésped, denominadas holinas y endolisinas, que forman el sistema holina-lisina. Las holinas son proteínas que perforan la membrana citoplasmática de la bacteria, formando agujeros, lo que permite a las endolisinas tener acceso al peptidoglicano de la bacteria. Las endolisinas (también conocidos como enzibióticos) son enzimas que degradan la pared celular y hacen que la bacteria se rompa. Las hay de varios tipos y son diferentes según sean de fagos que lisan bacterias Gram positivas o negativas.

También te puede interesar (¡qué curioso!):

- Para luchar contra los fagos, las bacterias tienen su propio sistema de defensa. ¿Sabes de qué estoy hablando? El famosos sistema de edición genética CRISPR/Cas es en realidad el modo en que las bacterias se protegen de la infección de un virus. Aquí tienes más información.

- Los bacteriófagos unos eficaces antimicrobianos  (Investigación y Ciencia)


Referencias:
(2) Revisiting phagetherapy: new applications for old resources. 2015. Nobrega, F. L., et al. Trends Microbio. 23 (4): 185-191.